DAMEN Magazine #5

Navegando hacia la seguridad: lo esencial de la ayuda en caso de desastres

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Cuando un huracán golpea, la clave reside en estar preparados. Y cuando los puentes han sido destruidos y las carreteras bloqueadas, en ocasiones, esto implica realizar el transporte por barco.

El 22 de septiembre de 2016, una ola tropical emergió de la costa de África. En principio, no había nada de particular en este evento de bajas presiones. A medida que avanzaba por el Atlántico, se comportaba de forma muy parecida a cualquier otra ola africana del este, y poco hacía pensar que su destino era provocar un desastre a escala internacional.

A medida que ganaba intensidad al cruzar el océano, la ola se convirtió en tormenta tropical frente a St. Lucia, dos días más tarde. Al día siguiente, cerca de Curaçao, alcanzaba la fuerza que le daría el nombre que lo haría tan famoso: Había nacido el huracán Matthew.

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Tan solo 24 horas después, Matthew había alcanzado la categoría 5, convirtiéndose en el primer huracán del Atlántico en hacerlo en nueve años. A medida que Matthew atravesaba el Caribe, los daños que provocaba eran considerables y dramáticos. En Haití, el número de muertos superaba los 800. La parte sur de la isla fue la que resultó más gravemente afectada. Tras los cortes en el acceso por carretera, después de que la tormenta destruyera un importante puente, las personas quedaron incomunicadas y sin poder recibir los necesarios alimentos, agua y suministros médicos.

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El 6 de octubre, cuando Matthew llegó a tierra en las Bahamas, la tormenta todavía tenía una gran potencia. Los vientos doblaron árboles hasta ángulos impensables, mientras que las tejas de los tejados caían como la lluvia, destrozando el maltrecho terreno. En los puertos, las embarcaciones se balanceaban y oscilaban, y la Real Fuerza de Defensa de las Bahamas se dispuso a planificar su respuesta en caso de desastres.

La Fuerza de Defensa trabaja junto con la Agencia Nacional de Gestión de Emergencias (NEMA) para proporcionar la ayuda en caso de desastres. La NEMA posee almacenes en todo el país, que cuentan con alimentos, combustibles y equipos, listos para un evento como este. No obstante, cuando golpea la tormenta, la capacidad para poner en marcha estos materiales es crítica.

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El Comandante de la Fuerza de Defensa, Warren Bain, señala:

“Cuando llega una tormenta como esta, una de las cosas más importantes es la logística. Tan pronto como se da un aviso de tormenta, necesitamos poder acceder a suministros de emergencia preparados previamente y transportar recursos adicionales hasta los lugares que van a necesitarlos. Posteriormente, una vez que la tormenta ha terminado, tenemos que estar preparados para poner en marcha un plan de ayuda”.

Dicho plan requiere una amplia y versátil variedad de equipos para poder cubrir cualquier eventualidad. Esto incluye instalaciones de cocinas en campo, generación de energía de emergencia, primeros auxilios, instalaciones de tratamiento de agua potable y las herramientas necesarias para realizar las reparaciones a las infraestructuras.

La Fuerza de Defensa estaba preparada. Ya contaban con una amplia experiencia en la gestión de huracanes, incluido el huracán Joaquín de 2015. En aquella ocasión, las Bahamas sufrieron gravemente tras el paso de este huracán. Uno de los problemas más importantes durante dicho evento fueron las oleadas de la tormenta. Las pistas de aterrizaje quedaron inundadas por el agua, provocando serios problemas en la distribución de la ayuda, una vez que pasaron las peores condiciones climatológicas. En tales casos, resulta de ayuda el transporte por agua.

Al ser una cadena de islas que se extiende a lo largo de más de 500 millas, es lógico que Bahamas pretenda distribuir la ayuda a través del agua. La Fuerza de Defensa ha actualizado y ampliado recientemente su flota con el “Proyecto Sandy Bottom”. Entre sus herramientas se encuentra un RoRo 5612 de Damen, un buque multiusos que, entre otras cosas, ha sido diseñado para suministrar ayuda en caso de desastres.

El Comandante Bain señala:

“Cuando llegó el huracán Matthew, confiábamos en la capacidad del buque, ya que lo habíamos probado el año anterior con el huracán Joaquín. En ambas ocasiones, el buque demostró ser de gran valor para nosotros como herramienta para suministrar ayuda en caso de desastres y para las personas de las islas, quienes confiaban en que pudiéramos llegar a ellos”.

El diseño del RoRo 5612 incluye la capacidad de transportar un Centro de ayuda en caso de desastre completo, modular y autónomo. La naturaleza autónoma del centro es fundamental para poder hacer frente a los peores escenarios, ya que es esencial que cualquier ayuda en caso de desastre pueda funcionar sin recurrir a una infraestructura externa. Por sencilla que sea, incluso con la mejor planificación, en tales circunstancias puede que no haya ayuda alguna. El centro contempla la posibilidad de que el buque transporte contenedores de carga estándar. Los espacios y equipos para ayuda de emergencia se encuentran ubicados en 16 contenedores. Esto incluye el alojamiento, servicios sanitarios, cocinas, servicios médicos, suministro de agua, tratamiento de agua, generador, aguas residuales, almacenamiento, talleres, contenedores frigoríficos y de almacenamiento.  Todo ello puede ser cargado y descargado por la grúa del propio buque. Y lo que es más, el buque puede equiparse con equipos adicionales destinados al transporte de paquetes de ayuda en caso de desastre para las zonas afectadas y para facilitar las operaciones posteriores de limpieza, incluidos los camiones grúa, excavadoras, y todoterrenos para la limpieza de las carreteras, el restablecimiento de la electricidad y reparación de los techos.

Disponer de acceso a un paquete de ayuda en caso de desastre mediante transporte por agua ofrece una tranquilidad adicional en situaciones impredecibles en las que las infraestructuras de tierra pueden estar dañadas e inutilizadas temporalmente.

“Nos da confianza saber que tenemos acceso a un buque multiusos como el 5612, cuando sabemos que se aproxima una tormenta. No podemos hacer nada por detener el clima, pero podemos estar preparados. Cuando un huracán golpea, siempre va a haber daños, aunque con algo como esto, podemos minimizar los riesgos al llegar a las zonas dañadas con la mayor rapidez posible y al tener todo a mano, nos ayuda a prestar asistencia a nuestros ciudadanos. Esto es lo esencial de la ayuda en caso de desastres”, concluye el Comandante Bain.

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